CAMINANDO A TRAVÉS DE LO MUNDANO, CON UN PROPÓSITO

CAMINANDO A TRAVÉS DE LO MUNDANO, CON UN PROPÓSITO
L eemos en el libro de Isaías: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen” (Isaías 40:29-30). En otras palabras, llega una temporada, en la que todos nosotros, sentimos que ya no podemos continuar. Sentimos que vamos a chocar y arder, espiritualmente hablando. De manera similar, todos enfrentamos temporadas en las que la frialdad llega a nuestro corazón, tal vez debido a la monotonía de la vida diaria. Los matrimonios a menudo se meten en problemas porque no hay esfuerzo por parte de ninguno de los cónyuges para reavivar la llama del amor. Del mismo modo, la frialdad puede filtrarse en nuestra relación con Dios, especialmente cuando estamos tan acostumbrados al patrón de nuestro andar cristiano que empezamos a hacer las cosas en piloto automático. Pronto, el peso de la repetición y las pruebas personales comienzan a caer sobre nosotros, y antes de que nos demos cuenta, sentimos…